HOY, 27 de Mayo de 2012



    En no menos de cinco años empezaría construcción de nueva capital de Pasco

    Lima, mar. 22 (ANDINA).- En un plazo no menor de cinco años comenzaría la construcción de la nueva capital del departamento de Pasco en una zona alejada de las actividades mineras contaminantes, estimó hoy Arturo Delgado, representante de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) en la comisión interinstitucional instalada para elaborar los lineamientos, planes y estrategias a fin de reubicar la capital pasqueña.

    “Los procesos de traslado son de por sí difíciles porque se trata de replicar las relaciones sociales establecidas en una ciudad a un nuevo lugar geográfico. Todo eso necesita una serie de estudios y conocimientos muy detallados (...) Nuestra preocupación principal no es construir un nuevo sitio, sino las personas”, expresó.

    “El proceso es bastante complicado y tiene que ser detallado. Estamos hablando de no menos de cinco años para terminar los estudios y empezar las construcciones para efectos del traslado de la gente (...) No más de diez años tampoco”, refirió.

    Aunque reconoció la dificultad de trasladar a la población de Cerro de Pasco a una localidad ya existente en el departamento que adquiera el rango de capital, mencionó que “se deben agotar todas las vías, quizás los estudios determinan que hay una posibilidad menos complicada para la gente”.

    En diálogo con la agencia Andina, Delgado destacó que al interior de la comisión interinstitucional “existe una predisposición certera a trabajar el tema de manera detallada y técnica”.

    Finalmente indicó que la próxima reunión del grupo de trabajo se realizará el 30 de marzo, posiblemente en la ciudad de Lima.

    De acuerdo a la propuesta del gobierno regional de Pasco, la nueva urbe se ubicaría entre los distritos de Vicco y Ninacaca, a 15 minutos en auto de la actual capital, Cerro de Pasco, aunque alejada de las actividades mineras.

    Según el gobierno regional vivir actualmente en Cerro de Pasco resulta insostenible, pues la población convive con partículas metálicas, lluvia ácida, ruidos y vibraciones por las explosiones en el tajo, además de agua no potable con metales pesados dos horas diarias, que agravan la salud de la población.