Llegó de Cuba a Miami como balsero, con el deseo de ejercer tal vez su profesión de veterinario, pero sin darse cuenta, llevaba consigo escondido el don fascinante de la música que recorría sus venas desde muy pequeño.Con tan sólo 11 años, Andy Aguilera ya escribía sus canciones con la sensibilidad que dan los amores y rencores.
Con este espíritu cargado de poesía y música es que decide embarcarse hacia República Dominicana, cuna de la bachata. Aquella que es considerada como un híbrido del bolero rítmico, y que tiene sus orígenes en España pero matizada de influencias africanas y de otros estilos como el son, el merengue, el cha cha chá y el tango.
Andy se nutrió de su sabor y de su poesía musical, para luego partir hacia Puerto Rico y convivir con el reggaetón, el merengue y la salsa.
Luego de dos años regresó a Miami, con la mochila cargada de música y con el claro propósito de sembrar sus fusiones. Fusiones con el más puro y rico sabor latino, donde la bachata tiene por excelencia el dominio de la armonía, y complementadas con las situaciones del vivir y sentir cotidiano.
Antes de su propio álbum, los temas de Andy Aguilera ya habían sido grabados por otros intérpretes como Tony Tuntún y los hermanos Rosario, pero no hay duda que finalmente obtuvo su propia recompensa.
Andy no sólo ha hecho realidad su sueño de ser el intérprete del álbum Reggaetón Bachateao, sino que también que fue el autor, arreglista y productor del mismo.
Andy esta en nuestro país como parte de su gira promocional.