HOY, 27 de Mayo de 2012



    Obama y otros ex mandatarios de EEUU dieron último adios a Edward Kennedy

    Boston, ago. 29 (ANDINA).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y algunos de los principales personajes de la política norteamericana participaron hoy en la misa fúnebre en Boston por el senador Edward Kennedy, cuya muerte supone el fin de una de las dinastías políticas más influyentes en la historia del país.

    Junto a Obama y a su esposa Michelle, asistieron a la ceremonia oficiada en la Basílica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro los ex presidentes George W. Bush, Bill Clinton -acompañado por su mujer y secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton- y Jimmy Carter, así como el actual vicepresidente Joe Biden y quien ostentara su cargo entre 1992 y 2000, Al Gore.

    El féretro del senador, fallecido el miércoles a los 77 años de un cáncer cerebral, arribó a las 10:30 (14:30 GMT) cubierto por una bandera estadounidense y acompañado por su esposa, Vicki, procedente de la Biblioteca John F. Kennedy, donde durante los pasados dos días más de 50.000 personas habían acudido a presentar sus respetos al longevo político, quien con 47 años en el Capitolio fue el tercer senador más longevo del país.

    Tras los bancos reservados para la extensa familia Kennedy, atendieron la ceremonia el presidente y sus predecesores, los ex vicepresidentes, al menos 58 senadores, el gobernador de Massachusetts, Devon Patrick, y su colega de California, Arnold Schwarzenegger -esposo de una de las sobrinas de Kennedy-, el director de la CIA, Leon Panetta, y otros miembros del gobierno.

    Asimismo, a la iglesia calificada por el propio Kennedy como una fuente de “esperanza y optimismo” tras haber rezado allí a diario durante la batalla contra el cáncer de su hija Kara acudió el actor Jack Nicholson, según informaron los responsables de la organización del funeral.

    El tenor español Plácido Domingo y el violoncelista estadounidense Yo Yo Ma, por su parte, acompañarán la ceremonia de la comunión de la misa de dos horas, en la que Obama leerá el panegírico final.