HOY, 27 de Mayo de 2012



    Estados Unidos sorprende al mundo al vencer a España 2-0

    Bloemfontein, Sudáfrica, jun. 24 (ANDINA).- Estados Unidos protagonizó hoy una de las grandes sorpresas de la historia del fútbol al derrotar por 2 a 0 a España, para avanzar a la final de la Copa Confederaciones de Fútbol.

    Jozy Altidore, a los 27; y Clint Dempsey, a los 74, marcaron los goles en la fría noche de Bloemfontein, que España no olvidará nunca, porque cortó una racha de 15 victorias consecutivas y de 35 partidos invicta.

    Estados Unidos enfrentará el domingo en Johannesburgo al ganador de la semifinal que disputarán mañana Brasil y Sudáfrica, indicó DPA.

    El balón no le circuló como suele a la campeona de Europa, que vio especialmente desacertados a sus delanteros Fernando Torres y David Villa.

    Además, enseguida estuvo claro que a los estadounidenses no les atemorizaba en absoluto la todopoderosa España.

    Merodearon la valla de Casillas desde el inicio, con constantes penetraciones por las bandas que incluyeron una "chilena" de Davis y un potente derechazo de Dempsey que casi entra.

    "Calma, calma", pidió el arquero y capitán a sus compañeros, sorprendidos y desbordados por la dinámica de los norteamericanos, que se mantuvo a lo largo de todo el encuentro.

    Torres, entrando prácticamente bajo los postes, casi la mete a los 11, tras unos minutos en los que la ofensiva estadounidense se había calmado.

    Parecía que España comenzaba a controlar a Estados Unidos y a aprisionarlo contra su arco. Cesc mostraba destellos de calidad, y Howard pasó a tener trabajo.

    Pero esa presión en el campo contrario tiene sus riesgos, y Estados Unidos los explotó con un contraataque perfecto, uno de los temores que había confesado Del Bosque el día anterior.

    Dempsey habilitó frente al área con un tiro suave y bombeado a Altidore, que se desembarazó de Capdevila y, ante unos impotentes Puyol y Piqué, colocó la pelota en la red, junto al palo derecho de Casillas, que apenas desvió el balón.

    Estados Unidos ganaba 1-0 a los 27, una situación inusual para España, que no había recibido goles en todo el torneo. Las redes de Casillas, de hecho, no se movían desde el 1 de abril en el 2-1 ante Turquía en Estambul.

    En los anteriores 15 partidos, los de su racha de victorias consecutivas, España había sumado 39 goles y recibido sólo dos. La esperanza para los españoles era que tanto ante Turquía como en el 2-1 ante Bélgica había sabido remontar una desventaja inicial.

    Pero siempre hay una primera vez, y Altidore ya se lo había advertido por SMS a Capdevila, al que conoce de cuando jugaban ambos en el Villarreal: "Tengan mucho cuidado con nosotros."

    Tenía razón. España, a la que el balón no le circulaba, se puso nerviosa tras el 1-0 de los de Bradley. Cómodo frente al arco, Villa perdió a los 32 la posibilidad del empate, que los de Del Bosque buscaron con tanta insistencia como falta de claridad. También, es cierto, sin suerte.

    El segundo tiempo mostró a una España con el arco entre ceja y ceja. Villa fue gran protagonista de una sucesión de remates que no lograron quebrar a Howard.

    Cazorla entró a los 68 en lugar de Cesc y un mediocampista, Feilhaber lo hizo en lugar de un delantero, Davies, para unos estadounidenses que querían defender el enorme tesoro que tenían entre manos.

    España cuadruplicaba a los estadounidenses en situaciones de gol, pero el gol no llegaba.

    Hasta que llegó, pero nuevamente en los pies inesperados. Donovan metió la pelota al área desde la derecha y a Piqué le rebotó en el pie para dejarla libre y peligrosa frente al área chica. Ramos completó el desastre de la defensa al distraerse una eternidad con el balón en vez de despejar. Un astuto y veloz Dempsey, a sus espaldas, se lo quitó y metió el 2-0 a los 74 .

    Piqué se abrazó a un poste y cerró los ojos. La noche era fría y negra para España, que se quedaba fuera de la final de la Copa Confederaciones y perdía por primera vez desde noviembre de 2007, cuando Rumanía la derrotó en un amistoso en Cádiz.

    Pero era, sobre todo, el final de un sueño, el adiós al "triplete" Eurocopa-Copa Confederaciones-Mundial. Era una España que volvía a ser terrenal.