Un matrimonio atlante se paseaba sobre un puente. De pronto, el marido divisa un almendro lleno de almendras justo debajo del puente. Baja a recoger las almendras y su mujer se queda esperándole en el puente.
Mientras él recoge las almendras, ella se pone a gritar:
¡Paquiñu, que me caigu!
A lo que el marido, desde abajo, responde:
Cáigate que yo te coju.
Pero Paquiñu que me caigu, insiste la mujer.
Caigate que yo te coju.
De pronto el marido va a poner las almendras dentro del saco que casi estaba lleno, y ve con sorpresa que están muy marrones y le dice a su mujer:
Paquiña, que buenas nos han saliu las almendras.
No Paquiñu, no, ya te decía yo que me caigaba.
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Se encuentran dos amigos y se saludan mutuamente:
¡Hola Pedro!
¡Que tal Cornelio!
Oye, dice Cornelio, sospecho que mi mujer me engaña.
¿Que te engaña, Cornelio?
Sí, porque ya no cumple sus deberes de esposa, ni siquiera sabe comprarme regalos de mi agrado. Fíjate que la semana pasada, mientras yo trabajaba en el turno de la noche se le ocurre comprarme un par de zapatos de colores mezclados.
¿De colores mezclados?, pregunta Pedro.
Si, uno marrón y uno color negro, contesta Cornelio y añade, a propósito como los que llevas puestos tú pero a la inversa.
Cornelio se dispara una carcajada y exclama:
¡Por lo menos no soy el único!, dice Pedro un poco sudoroso: ¡Por eso somos amigos!
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Se trata de un hombre que llega al cielo, cuando este está por entrar al paraíso había dos carteles, uno decía: "Paraíso común" y otro decía: "Paraíso especial".
El hombre va al especial, al entrar lo detiene un ángel y surge la siguiente conversación:
¡Aaaaalto! Dice el ángel.
¿Por qué? Responde el hombre.
Usted no puede entrar acá.
¿Por qué?
Porque acá solo entran las personas que en su vida, hicieron algo importante.
Pero yo sí hice algo importante, contesta el hombre.
¿Qué hizo usted?
Yo soy arbitro de fútbol, partido 1 a 1 empataban River y Boca por el campeonato mundial, yo cobré penal para River en el último minuto. Gol de River y éste sale campeón del mundo.
¿Y, cuándo fue eso? Pregunta el ángel.
Y hará 20 minutos, contestó el arbitro.
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