HOY, 1 de Setiembre de 2014


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Los Incas de Vilcabamba


La Ciudad de los Reyes


Manco Inca, nombrado Inca por los españoles, inició la resistencia en Vilcabamba contra los conquistadores, el ejército rebelde Inca, el enfrentamiento de Sacsayhuaman, la muerte de Cahuide, el sitio de la ciudad de Lima, Quizo Yupanqui, el cerco de Cusco.

Manco Inca fue nombrado Inca con apoyo de los españoles,  pero se rebelaría contra los conquistadores

MANCO INCA Y LA RESISTENCIA EN VILCABAMBA

Setiembre de 1536

Si bien los españoles obtuvieron un rápido triunfo sobre los mandatarios incas que estaban en guerra civil al momento de su llegada, no todos los ciudadanos del Tahuantinsuyo aceptaron de buena gana a los hispanos.

Desde la misma captura de Atahualpa hasta los primeros años de gobierno del Virrey Toledo, hubo un gran ejército rebelde que enfrentó y cercó a los españoles en varias oportunidades, fueron los Incas de Vilcabamba.


Luego de la muerte de Huáscar y Atahualpa, los conquistadores designaron a un hermano de éstos, Manco Inca, como el sucesor. Manco Inca se ciñó la mascaipacha y fue reconocido por curacas y miembros de la nobleza inca. La idea de los españoles era usar a Manco como un mandatario "títere", pero el nuevo Inca tenía otros planes y decidió llevarlos adelante.

Lo primero que dispuso fue reorganizar su ejército, para lo cual se puso en contacto con los curacas de diferentes partes del Imperio. Paralelamente, envió a su hermano y rival en el proceso sucesorio, Huillac Umu y Paullu, junto con Diego de Almagro, a un expedición hacia Chile. De esta manera se veía libre de una lucha por el poder y disminuía el poderío de los españoles.

El plan se puso en ejecución en abril del año 1536 cuando Manco partió del Cusco con el pretexto de ir a traer unas estatuas de oro del tamaño de un hombre para Hernando Pizarro, los españoles codiciosos, dieron el consentimiento. Manco también dijo que realizaría una cacería (el gran "chaco" o caza ceremonial de vicuñas), aunque lo que pretendía era realizar los rituales previos a un enfrentamiento militar.

Días después, los conquistadores se enteraron de que contingentes indígenas se habían concentrado en Yucay y enviaron soldados armados en su búsqueda, pero fueron desbaratados por los nativos. Por ese entonces, las tropas de Manco sumaban unos 10 mil hombres, sin contar a las mujeres que, según el uso indígena, acompañaban a los combatientes.

El cerco del Cusco se hizo efectivo a fines de abril o principios de mayo y, según algunas exageradas fuentes, en ese momento, las tropas incaicas alcanzaban la astronómica suma de unas 200 mil personas. Años más tarde, se recordaría el pavor que sufrieron los españoles sitiados al verse rodeados por tal cantidad de hombres que permanentemente levantaban un gran vocerío y en las noches encendían fogatas que marcaban el cerco de la ciudad.

Un escenario importante de los enfrentamientos fue Sacsaihuaman, inicialmente en manos de los nativos. Pereció en combate Juan Pizarro, como consecuencia de una herida en la cabeza causada por una piedra. Luego de seis días de combate, Sacsaihuaman fue tomada por los españoles. Murieron en esa ocasión gran cantidad de nativos. Según los relatos de la época aquí murió Cahuide, mientras intentaba desalojar a los españoles de la ciudad sagrada.


Manco Inca reunió un gran ejército y sitió las ciudades de Cusco y Lima.

SITIANDO A PIZARRO EN LIMA

Para evitar que Francisco Pizarro enviase refuerzos a los suyos o que rompiese desde fuera el cerco del Cusco, Manco había coordinado también un ataque a Lima. Por su parte, Francisco Pizarro había decidido enviar una expedición al Cusco a las órdenes de Gonzalo de Tapia, por la ruta de Pisco. En el ascenso anterior a Vilcashuaman, se toparon con las fuerzas del Inca cerca del río Pampas, donde se libró una sangrienta batalla con la derrota total de los españoles. Las tropas nativas siguieron su camino y arribaron a Parcos (Huancavelica), donde se las vieron con un nuevo contingente de españoles que trataban de avanzar hasta el Cusco.

Una tercera expedición enviada desde Lima por vía de Jauja fue sorprendida en Angoyacu, donde murió su jefe, Juan Morgovejo de Quiñones. La ruta del Mantaro quedó despejada para los naturales a través de dos combates más: en Jauja y en Pariacaca.

El 5 de setiembre de 1536 el ejército rebelde inca, a ordenes de Quizo Yupanqui, llega a las puertas de Lima, sostienen varios encuentros con los españoles en Mama (cerca de Chosica), en Huarco (o Cañete), Mala, Chancay y Ate. Un contingente al mando de Pedro de Lerma intentó detenerlos en las inmediaciones de Puruchuco, pero los atacantes llegaron a instalarse en los cerros que rodeaban a la Ciudad de los Reyes y comenzaron a bajarpara completar el ataque. Quizo Yupanqui había sido derrotado en Pachacámac por Alonso de Alvarado, y con el valioso apoyo de tropas indígenas de diversos lugares, los españoles consiguieron la victoria final en Lima. Perecieron los principales jefes de la ofensiva indígena: Quizo Yupanqui y Cusi Rímac.

En el Cusco, el cerco a la ciudad terminó tras nueve meses, cuando retornaron las tropas de Almagro procedentes de Chile. Entonces Manco se retira con sus fuerzas a Vilcabamba, a unas 20 o 25 leguas al norte del Cusco. Vilcabamba fue, desde Manco Inca hasta Túpac Amaru, un reducto incaico cuya capacidad de hostigar y amenazar a la sociedad colonial y sus autoridades sufrió altas y bajas. Sin embargo, entre 1540 y 1541 Manco estuvo sembrando incertidumbre en la zona de Huamanga. Por eso, en 1541 Vasco de Guevara, teniente gobernador en San Juan de la Frontera de Huamanga, dio los pasos necesarios para lograr un arreglo con el Inca y pacificar la región.