El Padrino, La Familia y El Clan
El Clan es la primera organización multifamiliar que aún se mantiene vigente en todo el mundo
Carlos Dávila Herrera
Antropólogo
En una de las películas de "El Padrino", Marlon Brando abandona la clínica después de un atentado y retorna a la casa de la familia. Su ambulancia es escoltada por varios autos con gente armada, ingresa pasando las puertas de fierro también resguardadas. Todo el ámbito está cercado y resguardado, unos cuidan y otros circulan constantemente; mujeres y niños no se ven, se ubican en los ámbitos interiores que les corresponden. Sólo los hijos mayores, gente de confianza y empleados pueden circular al interior de la casa y nadie transgrede el orden establecido.
Pues bien, ésta es la imagen de una familia extensa en su "casa grande", modelo que corresponde a los clanes, donde "El padrino" viene a ser el Jefe del Clan, "curaca" o "cacique" como los llamaron los misioneros españoles.
El Clan es la primera organización multifamiliar que viene desde el origen de las sociedades humanas, quizás después de las primitivas "hordas" de los primeros tiempos de la humanidad. El hecho es que se mantiene vigente con los clanes que aún subsisten entre los escoceses, los indios norteamericanos, las tribus africanas como también entre los indígenas de la selva peruana, como los Bora en Loreto, los Ashaninca de la Selva Central o los Ese Esa en la selva de Puno. En todos ellos el Jefe del Clan es el responsable de la organización, respetado y acatado por todas las familias nucleares que componen el clan.
Los clanes tienen cada cual su historia y algunos conservan memoria de ella, transmitida oralmente de generación en generación, como lo rememora Alex Haley en "Raíces", su organización social, caso de los Iroqueses analizada políticamente por Vladimir Ilich Lenin, o sus indescriptibles cosmovisiones en "El ojo verde".
Laura Tohe, escritora de origen Navajo, estuvo en Lima en Octubre de 2006 y se refiere a estas cuestiones cuando dice "Vengo del clan de la Roca Durmiente, nacido del clan del Agua Amarga al que pertenecía mi padre y mi abuelo materno fue del clan del Sol y mi abuelo paterno fue del clan Coyote". Añade que la sociedad navajo es matriarcal, "En el clan de la Roca Durmiente al que pertenecen mi madre y mi abuela y mis hijos, creemos mucho que así se transmite la línea sanguínea (las mujeres) usualmente asumen el mando".
La vida contemporánea de los indios norteamericanos ha variado tremendamente, pero conservan explícitamente sus cosmovisiones, superando abusos y el genocidio dirigido por los sucesivos gobiernos de Estados Unidos. No se sabe cuanta población nativa hubo antes de los europeos, quizá siete millones, ahora son el 1% del total de Estados Unidos. Los indios fueron expulsados de sus territorios tradicionales a las inhóspitas fronteras, proceso de injusticias historiado por Dee Brown ("Enterrad mi corazón en Wounded Knee").
Los Navajo tienen ahora una gran extensión de tierra en el Estado de Arizona de ese país, "Tenemos nuestro gobierno formal, elegimos a nuestras autoridades, tenemos un presidente, colegios, instituciones… y los mismos problema de alcoholismo, drogadicción, violencia, pandillas, es parte de la realidad, lidiamos con eso como nación, desde la familia hasta el gobierno". Las autoridades comunales no se contraponen a la organización de clanes, una es política la otra es ideología.
Laura Tohe, escritora, poeta e india Navajo de los Estados Unidos, dejó en su visita a Lima una reseña de su Clan o familia extensa. Es autora del siguiente verso que trata de la incomunicación entre culturas tan diferenciadas como las indígenas americanas y las europeas invasoras de este continente: "En este momento atrapado entre lenguas / compartimos mis palabras / como si fueran secretos alimentados dentro de este crepúsculo" ("Sin palabras hoy").
Los clanes en la selva amazónica peruana
En el Perú, Víctor Churay Roque, pintor indígena asesinado en Lima el 2002, dibujó los clanes de su pueblo Bora. El mismo Churay dejó escrito que pertenecía al Clan Pelejo, uno de los últimos clanes Bora después de una aciaga lucha por sobrevivir.
Vivían hacia fines del siglo XIX por las cuencas de los ríos Caqueta y Putumayo (Perú-Colombia). En este tiempo empezó la explotación del caucho amazónico. Los patrones caucheros hicieron trabajar a los indígenas en forma esclavizada, un trato salvaje que enriqueció a los inversionistas ingleses y norteamericanos.
En el Putumayo la explotación fue de tal magnitud que acabó con la mayor parte de la población de los Bora, Huitoto y Ocaina, y sus numerosos clanes. Acabado el negocio del caucho aparecieron los "patrones" que "heredaron" a los indígenas como mano de obra de sus fundos. La explotación continuaba, aún cuando más sutil, en tanto el Perú y Colombia estaban enfrascados en guerra por la frontera.
Entre 1927 y 1937 Colombia se quedó con el Caquetá y los indígenas de esa zona pasarían a ser colombianos. Es en ese momento que Mibeco, jefe Bora del clan Pelejo, decide la emigración hacia el río Napo, en el Perú, no sólo para no quedarse como colombianos sino también y especialmente para librarse de los patrones explotadores. Esto ocurrió hacia la década 1930-40 y desde entonces subsisten con muchas dificultades.
Recién en 1974 se da la Ley de Comunidades Nativas que los reconoce como ciudadanos con derecho a sus tierras y a documentación, sólo desde entonces "existen" legalmente. Víctor Churay dejó retratados en sus cuadros a los clanes Bora, sus fiestas, los símbolos clánicos, pero murió antes de cumplir 30 años, cuando estudiaba Historia en la Universidad de San Marcos y por ello no podemos conocer más de los antiguos y actuales Bora.
Enrique Casanto, pinta a los Ashaninca de la Selva Central, los Jefes Guerreros del siglo XVIII y a la vez jefes de clanes, que actualmente son más de 200 y que Casanto Shingari también da a conocer documentadamente, asi como pinta a los Jefes clánicos mitad humanos y mitad mitológicos.
Hay una historia clánica inmensa, múltiple, que no conocemos porque quizás es un secreto alimentado en el crepúsculo por gente que oye palabras pero que las oculta porque no quieren que otros las escuchen. |